
EN FOCO : ALGUNAS CUENTAS OFICIALES DE LOS SIETE PRIMEROS MESES DEL AÑO La crisis energética y los subsidios al transporte ya salen $5.341 millones
Subsidios a todo vapor
En apenas siete meses, ya se consumieron dos partidas enteras del Presupuesto Nacional: una destinada a sostener el sistema energético y la otra, a subsidiar el transporte urbano de pasajeros. Administradas por el Ministerio de Planificación, entre ambas se llevan gastados $ 5.341 millones. Y las cifras avanzan a velocidad de crucero, según datos del propio Ministerio de Economía.Programa 76-Formulación y Ejecución de la Política Energética se les llama a los fondos públicos para inversiones, importar gas, gasoil, fuel oil y electricidad y alimentar con subsidios a todo el sistema. No es la única cuenta asignada a estas finalidades, pero sí la más grande. En el Presupuesto 2007, se contemplaron $ 3.366 millones para todo el año. Al 5 de agosto pasado, los gastos comprometidos ascendían a 3.575 millones.Surgen claros, de allí, los costos que la crisis energética le representan al Estado. Tantos, que la partida original debió ser aumentada a $ 4.077 millones. Pasa como con el reloj de un taxi, que gatilla cada vez más plata a medida que se avanza: esos 4.077 millones serán muchos más al final del año.Según las planillas de Economía, el grueso -3.016 millones- se lo llevó "Capital Federal-Ciudad de Buenos Aires". Las cantidades abruman, pero sirven, esta vez, para mostrar un dato cualitativo: el sostenimiento, a todo trance, de los servicios en la Capital, y se supone el conurbano, claramente beneficiados en la ecuación energética del Gobierno.Tal cual sale de las mismas planillas, Córdoba recibió apenas 8,5 millones y Santa Fe, 8 millones. Podrá alegarse que no son situaciones del todo comparables: entre ellas, que hay provincias con empresas eléctricas propias y usuarios que pagan tarifas más altas que los porteños. Santa Cruz se anota con 40 millones: seguramente, aquí figura la plata de un impuesto especial, hace tiempo vigente en tarifas de otros lugares, que preserva el costo de la electricidad en esta provincia.En varios sentidos, algo similar ocurre con el Programa 55-Formulación y Ejecución de Políticas de Transporte Automotor y Ferroviario: lisa y llanamente, subsidios para colectivos y ferrocarriles. Aunque existen recursos adicionales usados para el mismo fin, en el Presupuesto había asignada una partida de $ 1.578 millones al Programa 55. Al 5 de agosto, se llevaban gastados 1.766 millones.Nuevamente, las cifras de Economía corren como el reloj del taxi. La partida original ya fue elevada a 1.887 millones. Y es obvio que seguirá en aumento, aunque la plata que gasta el Estado -la de los contribuyentes, en verdad- no se note en una mejora de los servicios.Para pesar de los habitantes del interior, que deben pagar boletos más caros, otra vez el grueso de los fondos se queda en "Capital Federal-Ciudad de Buenos Aires": 1.746 millones para el transporte público de la región metropolitana. A Santa Fe fueron 20 millones. Y en este caso, muy módicos, aunque extraños, 800.000 pesos para Santa Cruz.Si todavía se logró sobrevivir a tanto número junto, varios comentarios provenientes de economistas que adhieren a algunas de las decisiones del Gobierno:Los subsidios son un instrumento de política económica válido. Pueden ser útiles en la redistribución del ingreso, para atender la situación de los sectores de menores recursos o estimular actividades sean consideradas clave.Dejan de serlo, en cambio, si protegen por igual a las capas inferiores y superiores de la pirámide social: para el caso, el congelamiento generalizado de las tarifas domiciliarias de luz, gas y transportes. Inconsistencias así suelen enmendarse con el conocido recurso de la tarifa social, financiada por quienes están en condición de pagar más por los servicios.Se requieren equipos calificados, que administren eficientemente los recursos. Y más cuando hay sumas cuantiosas, manejadas en zonas confusas, a menudo discrecionalmente. Igual que en otros casos, aquí está en juego nada menos que la transparencia del gasto público.Los subsidios no son infinitos. Por lo tanto, no pueden ser un recurso disponible para cualquier fin, ni suplir la ausencia de políticas.Siempre es más complicado hacer políticas heterodoxas, con el Estado de por medio. Supone, nuevamente, contar con equipos y un manejo afinado de múltiples instrumentos. Los ultraortodoxos resuelven todo con el mercado: así no sea cierto, afirman que es el mejor asignador de los recursos.Cualquier semejanza entre estas apreciaciones y la realidad, no es casual. Subsidio tras subsidio, se han acumulado de los más variados. Y una montaña de plata que, es notorio, despierta sospechas sobre los funcionarios que la administran. El riesgo de los desmanejos es erosionar la credibilidad de una herramienta valiosa. Y, consecuentemente, que se someta a controversia la propia intervención del Estado. Pasto para los detractores.

1 comentario:
hola muy bueno el blogg ineteresante el tema de cuentas publicas segui asi
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